Metodología · Cómo trabajamos
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Cómo trabajamos

hvalai es una consultora de inteligencia artificial, automatización y software a medida. Esta página describe el método completo: cómo medimos un proceso antes de intervenirlo, cómo decidimos qué merece la inversión y cómo verificamos el resultado.

Principios de trabajo

Tres criterios que gobiernan todos nuestros proyectos

La tecnología no es el objetivo. Es un medio con retorno.

No partimos de un producto ni de una tecnología concreta, sino del proceso que hay que mejorar. Una operativa manual se paga tres veces —en horas de trabajo, en errores de transcripción y en decisiones que se toman tarde— y es ese coste el que determina la solución adecuada. Si el caso exige un modelo de inteligencia artificial, lo desarrollamos; si se resuelve con una automatización de dos semanas, esa es la propuesta que recibirás. El punto de partida es siempre tu proceso, nunca nuestro catálogo.

Lo que no se mide no se puede facturar.

Toda propuesta se presenta con tres cifras verificables: el coste actual del proceso, el coste estimado tras la intervención y el plazo de amortización. La medición se realiza antes de construir y se repite al finalizar, sobre los mismos indicadores y con la misma metodología, de modo que el resultado sea un dato contrastable ante dirección y no una impresión.

Entender la operativa precede a la primera línea de código.

Las seis capacidades de esta guía comparten el mismo arranque: observar cómo trabaja realmente el equipo, no cómo debería trabajar según el procedimiento documentado. Esa distancia entre el proceso teórico y el proceso real es donde se concentra casi todo el desperdicio, y también la razón por la que las herramientas que entregamos se adoptan sin resistencia.

Fase 1 · Diagnóstico

Un software de medición instalado en tu empresa durante 15 a 30 días

El proyecto no empieza con una batería de reuniones ni con un cuestionario, sino con una medición. Instalamos nuestro software de diagnóstico en los equipos del personal implicado —con autorización previa, comunicado al equipo y con el alcance definido por escrito— y registra la actividad real durante un ciclo completo de 15 a 30 días, para que queden dentro los cierres de mes, los picos de carga y las excepciones.

En ese periodo el sistema documenta qué tareas se repiten, cuánto duran, con qué frecuencia y por cuántas manos pasa cada dato antes de llegar a su destino. El procesamiento se ejecuta íntegramente en nuestros servidores dedicados, de manera que el rendimiento de los equipos de tu empresa no se ve afectado. El entregable es un inventario completo de oportunidades de optimización, cuantificado en horas anuales y ordenado por ahorro potencial. Sobre ese inventario decidimos contigo el alcance de la intervención.

Día 0Despliegue

Instalación en minutos, sin modificar tus sistemas ni interrumpir la actividad: el equipo continúa trabajando con normalidad.

Días 1–30Observación del trabajo real

Registro de las tareas repetitivas: cuáles son, cuánto duran, con qué frecuencia se repiten y en qué punto aparecen los reprocesos.

Al terminarInforme de oportunidades

Inventario de todo lo optimizable, cuantificado en horas anuales, ordenado por ahorro y con una estimación de esfuerzo para cada punto.

El informe se entrega línea a línea: cada tarea detectada con su duración media, su frecuencia y las horas que consume al año, convertidas a euros con tu coste hora. Ninguna de esas cifras es una estimación nuestra ni un valor de referencia del sector — todas proceden de la medición sobre tu operativa, y son las mismas con las que se comprobará el resultado al terminar el proyecto.

Alcance y límites

Qué registra el diagnóstico y qué queda deliberadamente fuera

La medición se ciñe a la actividad de proceso. No es una herramienta de control de personas y no se utiliza como tal: los resultados se presentan agregados por proceso y por tarea, nunca por empleado. Antes de instalar nada, el alcance se explica al equipo, porque un diagnóstico que se percibe como vigilancia deja de reflejar el trabajo real y deja de servir para aquello que se instaló.

Aplicaciones y sistemas que interviene cada tarea, y tiempo dedicado a cada uno
Secuencias repetitivas: el mismo dato introducido en más de un sistema
Frecuencia y duración de cada ciclo de trabajo, con su desviación
Puntos de reproceso: correcciones, duplicidades y esperas entre pasos
Volumen de documentos que se tratan de forma manual
Momentos del mes en los que la carga se concentra y aparecen los errores

Evaluación del desempeño individual. El informe no clasifica ni compara a personas: agrega por proceso.

Contenido de comunicaciones personales y cualquier actividad ajena a los procesos incluidos en el alcance.

Información de negocio. El diagnóstico mide tiempos y flujos: no extrae los datos de tus clientes, tus precios ni tus ventas.

Áreas de trabajo

Seis capacidades, un mismo método

Cada capacidad resuelve un tipo de problema distinto y puede contratarse por separado. En la práctica se combinan casi siempre: es el diagnóstico el que determina cuáles intervienen, en qué orden y hasta dónde.

Fases del proyecto

Del dato al resultado verificado

El método es el mismo con independencia de la capacidad contratada. Cada fase tiene un entregable definido y termina en un punto de decisión: el proyecto solo avanza cuando la anterior está cerrada y aceptada, de manera que la inversión se compromete por tramos y nunca a ciegas.

1

Medimos

El software de diagnóstico observa la actividad real entre 15 y 30 días. Entregable: inventario de oportunidades en horas y en euros.

2

Priorizamos

Ordenamos cada oportunidad por ahorro y esfuerzo. Entregable: propuesta con coste actual, coste futuro y plazo de amortización.

3

Construimos

Desarrollo por entregas cortas, validadas contigo una a una. Entregable: versiones en funcionamiento cada dos o tres semanas.

4

Verificamos

Repetimos la medición sobre los indicadores del diagnóstico. Entregable: informe de resultado con la comparativa antes y después.

Ejecución

Cómo se organiza el trabajo mientras dura el proyecto

No hay capas de gestión entre tú y el equipo técnico. La persona con la que hablas en la primera llamada es la misma que dirige la construcción y la que responde durante el soporte. Por tu parte se designa un responsable con capacidad para validar y decidir: es la única figura que el proyecto necesita de forma continuada.

El desarrollo avanza en ciclos cortos y cada ciclo termina en algo que puedes utilizar. Así el proyecto se corrige sobre software real y no sobre un documento de requisitos, que es donde se acumulan los malentendidos caros. El riesgo del proyecto eterno —entregado tarde y ya desactualizado— se elimina por diseño, no por confianza.

Cada entrega llega documentada: qué hace, cómo se opera y cómo se mantiene. Incluye la formación del equipo que va a utilizarla y el acompañamiento durante las primeras semanas de uso, que es cuando aparecen las dudas reales. La implantación forma parte del proyecto y no se factura como un extra.

Trabajamos bajo acuerdo de confidencialidad y conforme al Reglamento General de Protección de Datos. Los accesos se conceden con el mínimo privilegio necesario y se retiran al cierre. La información de un cliente no se emplea para entrenar modelos de otro ni sale del proyecto para el que fue cedida.

Al cierre se entrega el código fuente, la documentación técnica y los datos en formatos abiertos y exportables. Construimos sobre tecnología estándar y documentada precisamente para que cualquier equipo de desarrollo competente pueda continuar el trabajo sin nosotros. La continuidad debe ganarse por el servicio, no imponerse por dependencia técnica.

Toda entrega lleva un periodo de garantía sobre los defectos que aparezcan en uso normal. A partir de ahí, el mantenimiento evolutivo es opcional y se contrata con tiempos de respuesta acordados por escrito: lo habitual es que la herramienta siga creciendo, pero esa decisión es tuya en cada momento.

Corresponsabilidad

Lo que el proyecto necesita de tu parte

Los proyectos que salen mal rara vez lo hacen por motivos técnicos: fallan por falta de acceso a la información o por decisiones que se dilatan semanas. Para evitarlo, estos puntos se acuerdan antes de empezar y forman parte de la propuesta:

Un responsable interno con capacidad de decisión y unas horas disponibles al mes
Acceso a los sistemas y a la documentación necesarios para medir
Comunicación previa al equipo sobre el alcance del diagnóstico
Validación de cada entrega dentro del plazo acordado
El histórico disponible del proceso que se va a intervenir
Un criterio explícito de qué significa que el proyecto ha salido bien
Criterio de aceptación

Hay proyectos que recomendamos no hacer

No aceptamos un encargo por el hecho de que el cliente esté dispuesto a contratarlo. Antes de firmar comprobamos que la inversión se recupera, y cuando el número no sale lo decimos con claridad:

Cuando una hoja de cálculo bien planteada resuelve el problema, esa es la recomendación — y el proyecto no llega a existir.

Cuando el problema es de organización y no de tecnología, automatizarlo solo consigue ejecutar el error más deprisa.

Cuando el ahorro no cubre la inversión en un plazo razonable, la propuesta se descarta. No firmamos proyectos que no se amortizan.

Un proveedor capaz de desestimar un proyecto es el mismo al que puedes creer cuando recomienda hacerlo.

Guías

Los números antes de la primera reunión

Este método explica cómo trabajamos; las guías explican lo que cuestan las cosas. Publican las horquillas reales del mercado español para automatizar un proceso, desarrollar un software a medida y conectar el ERP con la tienda online, para que una propuesta se pueda juzgar antes de recibirla.

El primer paso es poner una cifra sobre la mesa.

Descríbenos el proceso que más tiempo o más dinero consume en tu empresa. Te responderemos explicando cómo lo abordaríamos, qué mediríamos primero y qué orden de magnitud tiene el ahorro — o recomendándote no intervenir, si esa es la conclusión honesta.

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